La Asociación Argentina de Tenis (AAT) ha hecho oficial un cambio de ciclo en su equipo femenino. Paola Suárez, una de las figuras más emblemáticas de la historia del tenis sudamericano, ha sido designada como la nueva capitana del equipo de la Billie Jean King Cup. La extenista de Pergamino toma el relevo de Mercedes Paz con el objetivo claro de liderar el ascenso al Grupo Mundial, contando para ello con un refuerzo de lujo en su cuerpo técnico: Mariano Hood.
Este nombramiento supone el regreso de Suárez a la primera plana del tenis competitivo, aunque desde una perspectiva diferente. Desde hace cuatro años, la ex número uno del mundo en dobles ha establecido su residencia en Oviedo, Asturias. En la capital asturiana, Suárez se ha mantenido vinculada al deporte base a través de su propia academia, el Club Pro Tenis Oviedo, donde entrena a jóvenes promesas. Según ha confesado la propia deportista, fue una propuesta inesperada de Florencia Labat la que activó su regreso, una decisión que terminó de tomar tras consultarlo con su familia, especialmente con su hijo, quien la animó a aceptar el reto.
La trayectoria de Paola Suárez es el mejor aval para este cargo. En su palmarés brillan ocho títulos de Grand Slam en dobles (formando una pareja histórica con la española Virginia Ruano), una medalla de bronce olímpica en Atenas 2004 y cuatro títulos individuales que la llevaron a ser la número 9 del ranking WTA. Como jugadora de la entonces llamada Copa Federación, Suárez defendió la camiseta argentina entre 1996 y 2004, acumulando una experiencia que ahora pretende transmitir a las jugadoras actuales.
El debut de la nueva capitana se producirá en la semana del 6 de abril, durante la disputa del Grupo Américas I. Suárez ha señalado que se siente en el «momento justo» para afrontar esta responsabilidad, combinando su madurez personal con su pasión intacta por el tenis. A mediados de este mes de febrero, la capitana viajará a Argentina para iniciar las reuniones de planificación y comenzar a trabajar sobre el terreno con las integrantes del equipo nacional. Con este movimiento, Argentina busca que la experiencia y la mentalidad ganadora de su máxima referente histórica en dobles sea el motor que impulse de nuevo al país hacia la élite del tenis femenino mundial.
