El artista mierense ha recibido los atributos de la máxima distinción académica en
una emotiva ceremonia de investidura: “No hay nada más democrático que la
música”
En su discurso, el nuevo integrante del claustro de doctores y doctoras ha
agradecido el reconocimiento a través de un extenso repaso a su trayectoria con el
apego a su tierra natal y la conciencia política como pilares
El rector, Ignacio Villaverde, ha puesto en valor el carácter identitario de sus
canciones: “Toda su música, de un modo u otro, está repleta de Asturias (y de
amor). Esa Asturias verde de montes y negra de minerales”
Julio Ogas ha sido el encargado de pronunciar la ‘Laudatio’: “Con este doctorado se
distingue la brillante trayectoria del compositor, cantante y productor, pero, sobre
todo, se reconoce su aportación al patrimonio inmaterial”
Oviedo/Uviéu, 11 de junio de 2026. El compositor, cantante y productor mierense Víctor
Manuel San José ha sido investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo en
una emotiva ceremonia celebrada este jueves en el Paraninfo del Edificio Histórico. El
rector, Ignacio Villaverde, ha sido el encargado de entregarle los atributos que simbolizan
su incorporación al claustro de doctores y doctoras, un reconocimiento a su brillante
trayectoria musical y a su contribución a preservar la memoria colectiva asturiana a través
de sus canciones. El artista se convierte así en el primer músico en alcanzar la máxima
distinción académica en una institución pionera en la incorporación de los estudios de
musicología en el sistema universitario español.
El secretario general, Ángel Espiniella, ha abierto la sesión dando lectura al acuerdo del
Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo en el que se aprobó por unanimidad la
concesión del supremo grado de doctor a Víctor Manuel, una propuesta del Ayuntamiento
de Mieres que ha contado con el apoyo de la Facultad de Formación del Profesorado y
Educación. Precisamente su decano, Celestino Rodríguez, ha conducido después altodavía doctorando y a su padrino, el director del departamento de Historia del Arte y
Musicología, Julio Ogas Jofre, al interior del Paraninfo para proceder a la investidura. El
acto ha contado con la presencia de buena parte del equipo de gobierno de la institución
académica asturiana, el rector Vicente Gotor; la defensora Universitaria, Isabel Viña; la
directora general de Universidad del Principado de Asturias, Cristina González Morán; el
alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, y una nutrida representación del claustro de
doctores y doctoras de la Universidad de Oviedo.
Tras recibir los atributos que simbolizan su incorporación al claustro de doctores de la
Universidad de Oviedo, Víctor Manuel ha pronunciado un discurso profundamente personal
en la que ha alternado recuerdos con reflexiones sobre la creación artística y
reivindicaciones sobre el papel de la música en la sociedad. El nuevo doctor Honoris
Causa ha comenzado expresando su gratitud a quienes impulsaron su candidatura. “Ser
investido con la dignidad de doctor Honoris Causa es un gran honor para mí”, ha afirmado,
antes de trasladar su “más profundo agradecimiento” a la institución académica asturiana
por incorporar por primera vez a un “creador de canciones”.
El hilo conductor de buena parte de su discurso ha sido una reflexión sobre el misterio de
la creación artística del escritor austriaco Stefan Zweig. Víctor Manuel ha recuperado la
afirmación de que “De todos los misterios del universo, ninguno más profundo que el de la
creación artística” y ha recordado también otra de sus citas: “Cada vez que surge algo que
antes no había existido nos vence la sensación de que ha acontecido algo sobrenatural”. A
partir de estas ideas ha recorrido sus inicios musicales y ha citado a quienes entonces le
sirvieron de inspiración. En su alocución ha evocado su juventud en Mieres, sus múltiples
sueños infantiles y su escasa vocación académica, reconociéndose “un pésimo estudiante”
que acabó sustituyendo “los conocimientos académicos por la intuición”, una herramienta
que le ha acompañado durante más de seis décadas de carrera.
La creación de canciones ha ocupado el núcleo de su intervención. El cantautor ha
defendido que existe un impulso creativo imposible de explicar únicamente desde el
conocimiento técnico y ha relatado una anécdota familiar que para él ejemplifica ese
fenómeno: la primera canción improvisada por su nieto León durante la pandemia. Para
Víctor Manuel, la necesidad de crear “viene de fábrica o no se estudia en ningún libro”, una
convicción que ha enlazado con otra reflexión de Zweig sobre aquellas obras capaces de
sobrevivir al paso del tiempo y convertirse en parte del patrimonio cultural colectivo.
El artista asturiano ha dedicado también una parte relevante de su discurso a reflexionar
sobre el éxito, el fracaso y el oficio de componer. Lejos de presentar una trayectoria
marcada únicamente por los reconocimientos, ha reivindicado el valor de los errores y de la
perseverancia. “El fracaso no tiene prestigio, pero es la principal motivación para seguir
insistiendo”, ha defendido antes de asegurar con rotundidad que “el éxito es el camino más rápido para la imbecilidad”. Víctor Manuel ha escrito más de quinientas canciones a lo
largo de su prolífera carrera, de las que algunas “han pasado sin pena ni gloria”, algo que
en ocasiones le ha provocado “una desazón inmensa”. Como muestra de ese repertorio,
cha compartido fragmentos de “canciones desgraciadas” como Si yo fuera Dios, El hijo del
ferroviario o Yo nací a la sombra de un cerezo, atravesadas por la memoria familiar, la
historia reciente de España y la Guerra Civil.
La memoria y el compromiso ha ocupado igualmente un lugar destacado en la alocución.
Víctor Manuel ha recordado el origen de canciones fundamentales de su trayectoria, como
El cobarde, inspirada en un reportaje de Oriana Fallaci sobre la guerra de Vietnam, o
Planta 14, cuya prohibición durante la dictadura ha evocado como uno de los episodios de
censura que marcaron sus primeros años. Tras ello, ha rememorado sanciones, vetos y
dificultades profesionales derivadas de sus posiciones públicas, reivindicando la
importancia de mantener la coherencia con las propias convicciones. “Considero que uno
de mis mejores descubrimientos fue darme cuenta, muy joven, que no podía gustar,
complacer a todo el mundo al mismo tiempo”, señaló. En esa misma línea, ha asegurado
que siempre fueron sus canciones quienes terminaron sosteniéndolo: “Con mayor o menor
fortuna, me han defendido siempre las canciones que escribo. A ellas les debo todo y no
me exigen nada”.
Otro momento significativo de su intervención ha sido su reflexión sobre la capacidad de la
música para formar parte de la experiencia vital de las personas. “No hay nada más
democrático que la música”, ha afirmado, antes de explicar que cada individuo construye
una banda sonora propia vinculada a recuerdos, afectos y experiencias compartidas. Para
ilustrarlo ha vuelto a su historia más personal para recordar la imagen de su madre
enferma de alzhéimer reaccionando a los acordes de Suspiros de España, una escena con
la que quiso subrayar la fuerza emocional y la permanencia de la música incluso cuando
desaparecen otros recuerdos.
En la parte final de su discurso, el nuevo doctor Honoris Causa ha regresado a Stefan
Zweig para reivindicar la incertidumbre inherente a toda creación artística y ha dedicado el
máximo grado académico a su familia y amigos, especialmente a su mujer, a la que ha
dedicado un fragmento de Gracias por todo para cerrar su intervención.
Patrimonio inmaterial
De forma previa a la entrega de atributos, su padrino, Julio Ogas, ha desglosado los
méritos que hacen merecedor a Víctor Manuel del doctorado Honoris Causa. En su
laudatio, el director del departamento de Historia del Arte y Musicología ha destacado que
el artista mierense ha sabido “interpretar e interpelar a la sociedad en diferentes
circunstancias de la historia reciente” y ha subrayado el carácter histórico de la propuesta, ya que supone solicitar por primera vez esta distinción para un músico y se enmarca en la
tradición de la Universidad de Oviedo como institución pionera en los estudios
musicológicos y en la investigación sobre música popular urbana.
El profesor ha resaltado la dimensión educativa de la obra de Víctor Manuel, cuya
trayectoria ha contribuido a difundir valores como “la libertad, la solidaridad, la igualdad o la
no violencia, entre muchos otros”. En este sentido, ha recordado que el artista pertenece a
una generación de creadores que transformó la canción popular española y recuperó, en
palabras de Umberto Eco citadas durante la ceremonia, una “canción civil, plagada de
problemas, con auténtica y verdadera conciencia histórica”. Según Ogas, el músico
asturiano ha desarrollado una prolongada labor cultural y pedagógica.
En su alocución, el padrino ha dedicado una atención especial a la estrecha vinculación de
Víctor Manuel con Asturias. Ogas ha destacado cómo canciones como La planta 14, El
abuelo Vitor, Carta de un minero a Manuel Llaneza o María Coraje han convertido la
realidad social y minera de la región en materia artística. A su juicio, estas composiciones
ofrecen “una pincelada de una Asturias dura, desigual y con cierta rabia contenida”.
Asimismo, ha puesto en valor la contribución del cantautor a la proyección de la música
tradicional asturiana, tanto a través de sus propias composiciones en asturiano como
mediante su labor como productor de algunos de los primeros trabajos de grupos y artistas
fundamentales para la renovación de la música folk asturiana.
El discurso también ha incidido en el compromiso social presente en el repertorio de Víctor
Manuel. Ogas ha señalado que sus canciones han abordado cuestiones como la situación
de las mujeres, los derechos del colectivo LGBTI, la pobreza, la guerra o las desigualdades
sociales. Además, el musicólogo ha destacado su complejidad artística, que le ha llevado a
mostrar, a través de sus letras, incertidumbres humanas. Todo ello ha dado lugar a un
repertorio diverso, plural y profundamente conectado con la realidad de su tiempo, según
su padrino.
En la parte final de su intervención, Ogas ha repasado la amplitud de la trayectoria
profesional de Víctor Manuel como compositor, cantante, productor musical y productor
cinematográfico, así como la trascendencia de su obra para concluir que el artista reúne
“méritos suficientes para ser distinguido como doctor Honoris Causa”, a través del cual la
Universidad de Oviedo pone en valor “la brillante trayectoria de un compositor de
canciones, cantante y productor con una prolífica y estimulante obra. Pero, sobre todo,
reconoce su aportación al patrimonio inmaterial que ha sabido construir a partir de sus
canciones y la comunicación con el público”.
Un canto a la memoria
Para cerrar la ceremonia, el rector, Ignacio Villaverde, ha pronunciado un discurso hilado a
partir de algunas de las letras más reconocidas de Víctor Manuel, con el que ha sellado su
incorporación a la “brillante lista de doctores Honoris Causa por esta universidad”.
“Mientras se escuche una gaita o haya sidra en el lagar, sé muy bien que el Sr. San José,
para nosotros siempre Víctor Manuel, esbozará una sonrisa”, ha comenzado el máximo
responsable de la institución académica haciendo alusión a la identidad y a la memoria.
“Gaita, sidra… un cantar lejano o un arroyo que refleja el verde de nuestra tierra. Una
romería o un maizal… el paisaje de nuestra memoria que nos construye y reconstruye una
y otra vez y que su voz musical y musicada nos recuerda: somos asturianos y asturianas,
somos Asturias”, ha rememorado Villaverde. Esa región “a la que usted supo cantar”,
porque “toda su música, de un modo u otro, está repleta de Asturias (y de amor). Esa
Asturias verde de montes y negra de minerales. Esa Asturias que se jugó la vida, hija de
nuestra misma madre, que alzó y se alza frente a las injusticias y la opresión, que sale en
defensa del que menos tiene y nada le queda, da igual de dónde venga, todos son
Asturias… tierra que da voz a los desheredados de la tierra”.
En su alocución, el rector ha resaltado el valor de los juglares, seres casi sagrados que
llevaban de un sitio a otro la historia y la memoria de los pueblos: “No podemos vivir sin
memoria”. “Usted es uno de ellos, de esos juglares que cantan y ayudan a otros a cantar
nuestra vida, nuestra historia… la pequeña, la que nadie investiga pero que es la que
importa porque es la nuestra y no la de otros… Esa que se condensa en una flor regalada
y el dibujo en un papel de algo parecido a un corazón”, ha resaltado Villaverde.
Tras resaltar los lazos que unen a Víctor Manuel con Asturias y con su universidad, el
máximo responsable de la institución académica ha agradecido su papel como guardián de
esa memoria y ha recordado que el doctorado Honoris Causa es “la máxima expresión de
agradecimiento de una universidad para quienes, no formando parte de su claustro, le han
prestado servicios extraordinarios y relevantes”. “La Universidad de Oviedo se vanagloria
de contar en esa larga lista con personas de calidad humana incuestionable y
comprometidas con el saber, la razón, la paz y Asturias. Desde hoy, usted también forma
parte de esta comunidad de sabias y sabios”, ha concluido.
