La fábrica de celulosa de ENCE en Navia ha entrado en huelga indefinida desde la madrugada de este 13 de febrero después de que los intentos de llegar a un acuerdo entre la dirección y los sindicatos en torno a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) no hayan prosperado.
Un ERE que ha provocado paros, protestas y tensión social
El conflicto se originó a finales de enero, cuando la dirección de la planta presentó un ERE que, en su versión inicial, afectaba a 96 de los aproximadamente 380 empleados directos de la factoría —casi un tercio de la plantilla— y, en términos globales, a 184 personas tomando en cuenta diversas modificaciones de puesto.
Tras semanas de intensos contactos entre empresa y representantes laborales, las reuniones de negociación no han producido avances significativos. La empresa ha mantenido su postura de aplicar el ERE sobre 89 trabajadores tras reducir la cifra inicial de despidos, pero los sindicatos consideran insuficiente la oferta y rechazan la propuesta por falta de garantías.
Inicio de la huelga indefinida y consecuencias económicas
Según el comité de empresa, la huelga indefinida comenzó en la madrugada del viernes 13 de febrero, con las máquinas de la fábrica ya apagadas y la producción paralizada. El cese de actividades se calcula que le cuesta a la empresa pérdidas que superan el millón de euros diarios.
Los trabajadores sostienen que, ante la falta de acuerdo y con una oferta que consideran un mero “blanqueamiento” para rebajar las cifras de despidos con promesas poco concretas —como la contratación de unos 40 empleados en una supuesta futura planta de envases renovables— mantendrán la huelga hasta que se produzcan propuestas claras que aseguren la continuidad laboral.
Movilizaciones, respaldo social y ambiente de tensión
El conflicto ha generado un fuerte ambiente de tensión social en la comarca del Occidente asturiano. A finales de enero, los trabajadores levantaron barricadas con neumáticos y realizaron protestas con lanzamiento de huevos y harina contra directivos, en presencia de agentes de la Guardia Civil y antidisturbios, lo que subraya la violencia contenida del conflicto.
Además, semanas antes de la huelga indefinida se organizaron movilizaciones que incluyeron paros de siete días y una manifestación multitudinaria en Navia con miles de participantes que reclamaron la retirada del ERE y defendieron la viabilidad de la planta.
Propuestas de la empresa y demandas sindicales
En las últimas reuniones, la dirección de ENCE ha planteado la posibilidad de implantar una nueva línea de producción de celulosa moldeada y envases renovables, que podría servir para recolocar a parte de los trabajadores afectados, si bien los sindicatos han mostrado escepticismo ante esta propuesta por considerarla insuficiente y sin garantías claras.
Por su parte, el comité y los representantes sindicales insisten en que cualquier ajuste laboral debe basarse en medidas no traumáticas, como prejubilaciones y salidas voluntarias, y acompañarse de un plan industrial sólido que garantice la continuidad y el futuro de la fábrica como motor económico de la zona.
Apoyo institucional y vigilancia del proceso
El Gobierno del Principado de Asturias ha mostrado su “respaldo pleno” a la plantilla y ha pedido a ENCE que justifique y acredite debidamente la necesidad del ERE, mientras vigila el cumplimiento de la legalidad laboral.
Contexto: una crisis laboral que trasciende el sector
Este conflicto se inserta en un contexto industrial más amplio, en el que ENCE ya ha venido revisando sus plantillas y estrategias productivas en diferentes centros, como el anunciado proceso de despido colectivo también para su planta de Pontevedra en 2025 debido a pérdidas acumuladas.
