El entrenador del Real Oviedo, Julián Calero, continúa su estancia en Pachuca, donde está conociendo de primera mano el modelo de trabajo del Grupo Pachuca y manteniendo diferentes reuniones con Jesús Martínez, presidente del Grupo, con el objetivo de sentar las bases del proyecto azul.
Durante estos días en México, el técnico oviedista ha podido profundizar en la estructura deportiva y formativa que ha convertido al Grupo Pachuca en una referencia internacional, una experiencia que ha definido como «muy enriquecedora» tanto desde el punto de vista profesional como humano.
«Me he llevado una sorpresa muy positiva con la organización y con todo lo que significa el proyecto universitario. Todo está hecho con muchísimo cariño y con un enorme tacto para que los jóvenes puedan desarrollarse. Además, he sentido mucho respeto hacia mí. Han sido unos días muy provechosos, en los que hemos intercambiado mucha información y nos hemos conocido un poco más», señaló Calero.
El técnico azul explicó que su llegada al Real Oviedo se produjo tras comprobar la coincidencia de ideas existente entre su manera de entender el fútbol y la filosofía del Grupo Pachuca.
«Hablamos hace unas semanas y vimos que había mucha similitud entre lo que Pachuca quería conseguir y lo que yo pretendía. Había otras opciones, incluso algunas de Primera División, pero apostamos por Oviedo porque creemos que se puede desarrollar un proyecto bonito y sólido en el tiempo», afirmó.
No obstante, Calero quiso subrayar que la construcción de un proyecto ambicioso debe ir acompañada de una mirada realista sobre las exigencias del presente.
«El fútbol obliga a vivir el corto plazo. Ahora toca reajustar el equipo, reconstruirlo y volver a hacerlo competitivo para que la afición del Oviedo vuelva a sentirse orgullosa de sus jugadores. El futuro se construye desde el trabajo diario», explicó.
Uno de los aspectos que más ha reforzado su convencimiento durante esta visita ha sido el contacto directo con Jesús Martínez. Las reuniones mantenidas entre ambos han servido para compartir ideas y confirmar el nivel de compromiso existente con el proyecto del Real Oviedo.
«Hemos tenido conversaciones muy interesantes y hemos dejado claras muchas cosas. Yo quería conocer el grado de implicación del Grupo Pachuca y de Jesús Martínez, y me ha transmitido una enorme pasión y compromiso. Compartimos una forma de entender el trabajo basada en la constancia, la exigencia y la mejora continua», destacó.
En este sentido, el entrenador oviedista insistió en la importancia de la unidad como uno de los pilares sobre los que debe asentarse el crecimiento del club.
«Tenemos que conseguir que todo el mundo esté en el mismo barco. Si nos dividimos, nos debilitamos. La unión será fundamental para alcanzar cualquier objetivo. Hay más cosas que nos unen que las que nos separan, y debemos apoyarnos en ellas para construir algo importante», aseguró.
Respecto al equipo, Calero reconoció que el Real Oviedo se encuentra inmerso en un proceso de configuración de la plantilla, marcado por los movimientos propios del mercado.
«Estamos en fase de construcción. Lo importante es disponer de la materia prima adecuada, que son los jugadores, y dotarla de una estructura sólida. Quiero un equipo competitivo, equilibrado y capaz de dominar todas las fases del juego: atacar bien, defender bien y saber reaccionar en cada momento del partido. El orden y el compromiso son innegociables», explicó.
El técnico también tuvo palabras de agradecimiento para la afición oviedista, a la que definió como el gran sostén de la entidad.
«El Real Oviedo atravesó momentos muy difíciles y salió adelante gracias a su gente. Allí donde vas encuentras aficionados del Oviedo. Queremos que se sientan orgullosos del equipo y que se identifiquen con unos jugadores que peleen, que luchen y que representen los valores del club», afirmó.
Por último, Julián Calero lanzó un mensaje de prudencia y ambición a partes iguales al referirse a los objetivos deportivos del conjunto azul. «Todos sabemos dónde merece estar el Real Oviedo por historia y por grandeza, pero en el fútbol las palabras son sencillas y los hechos son los que cuentan. Prefiero hablar de trabajo, de humildad y de construir una base sólida. La Segunda División es tremendamente exigente, pero vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas y sin renunciar a nada».
