El encuentro, celebrado en Oviedo/Uviéu, ha congregado a cerca de 70 representantes de diez países y más de treinta universidades, centros de investigación, empresas emergentes, compañías tecnológicas y organizaciones espaciales.
Organizado por la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo, a través de la Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología (Ficyt), y el Instituto de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA) de la Universidad de Oviedo, el congreso ha servido para explorar nuevas vías de cooperación en ámbitos como la utilización de recursos espaciales, la biominería, la robótica autónoma, los nuevos materiales, la inteligencia artificial, la salud espacial, la defensa planetaria, la habitabilidad en entornos extremos y la futura construcción de infraestructuras fuera de la Tierra.
Entre los elementos diferenciales de Asturias que más interés han despertado figuran sus antiguas infraestructuras mineras. En particular, el pozo Santiago, en Aller, cuyas características podrían convertirlo en un entorno análogo para investigar la habitabilidad de la Luna.
El consejero de Ciencia, Borja Sánchez, ha mostrado su satisfacción por el resultado del encuentro y por las aportaciones realizadas por expertos internacionales del ámbito espacial, que, según ha explicado, “ratifican la idea de que una infraestructura que simule un tubo de lava lunar en una galería del pozo Santiago puede tener un enorme interés para desarrollar proyectos vinculados a las misiones espaciales que se están diseñando en la actualidad”.
A su juicio, el siguiente paso consiste en aprovechar el impulso generado durante el congreso para avanzar en esta iniciativa. “Se trata de desarrollar una infraestructura única en el mundo donde puedan llevarse a cabo procesos científicos y tecnológicos que permitan a Asturias ocupar un lugar relevante en la carrera espacial”, ha señalado.
La participación de especialistas vinculados a instituciones como la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA), el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el CSIC y universidades de Estados Unidos, Japón, Luxemburgo, Reino Unido y España ha favorecido el intercambio de experiencias y la identificación de oportunidades de colaboración. El programa se ha concebido como un puente entre la ingeniería terrestre y la exploración espacial, especialmente para territorios con una sólida tradición industrial capaces de adaptar sus capacidades a los desafíos tecnológicos del futuro.
En este sentido, Sánchez ha subrayado que Asturias puede trasladar parte de su conocimiento histórico en minería, ingeniería del subsuelo y seguridad en entornos complejos a los nuevos retos de la exploración espacial. “Nuestra experiencia industrial no pertenece solo al pasado. Puede convertirse en una ventaja competitiva para desarrollar tecnologías, materiales y soluciones destinadas a operar en condiciones extremas, tanto bajo tierra como fuera de nuestro planeta”, ha afirmado.
La nueva economía del espacio
Uno de los apoyos más destacados a las aspiraciones del Principado ha llegado de Pete Worden, exdirector del Centro de Investigación Ames de la NASA y miembro de la Breakthrough Foundation, quien ha asegurado que “Asturias tiene todo lo necesario para formar parte de la nueva economía del espacio”. El científico ha comparado las oportunidades de la comunidad con la trayectoria de pequeños territorios que han logrado posicionarse internacionalmente gracias a la especialización, la inversión y la creación de ecosistemas innovadores ligados al sector espacial.
Entre los principales ejes científicos del encuentro, coordinado por la astrofísica e investigadora distinguida de la Universidad de Oviedo Noemí Pinilla, ha destacado la utilización de recursos in situ (ISRU), una estrategia orientada a obtener agua, oxígeno, metales y otros materiales directamente en el espacio para reducir la dependencia de suministros terrestres.
Además, se han presentado avances en vehículos autónomos, navegación y manipulación robótica, exploración de cuevas, inteligencia artificial aplicada a la planificación de misiones, agricultura espacial, comunicaciones lunares, salud en condiciones de microgravedad y caracterización de asteroides con fines científicos y de defensa planetaria.
El congreso también ha puesto de manifiesto la importancia de la colaboración entre disciplinas e instituciones para afrontar los desafíos de la exploración espacial. Investigadores, ingenieros, empresas y centros tecnológicos han compartido resultados y experiencias que abren nuevas vías de cooperación científica e industrial. Al mismo tiempo, el programa ha evidenciado la capacidad de los equipos asturianos para participar en algunas de las líneas de investigación más estratégicas para el futuro de la exploración espacial.

