Un estudio realizado con 56 especies de la Cordillera Cantábrica demuestra que la exposición prolongada al frío influye de forma distinta según el tipo de hábitat alpino.
La investigación confirma que la escasez de agua y de luz reduce la germinación de las especies analizadas con independencia de su origen ecológico.
Los resultados permiten anticipar cómo el calentamiento global y la reducción de la nieve pueden transformar las comunidades vegetales de alta montaña.
Oviedo/Uviéu, 15 de junio de 2026. Un estudio liderado por la Universidad de Oviedo ha revelado que las estrategias de germinación de las plantas alpinas varían en función del hábitat en el que se desarrollan. La investigación, realizada sobre 56 especies de la Cordillera Cantábrica, concluye que las plantas de ambientes alpinos mediterráneos responden mejor a los periodos prolongados de frío que las de hábitats alpinos templados. Los resultados aportan nuevas claves para comprender cómo el cambio climático puede alterar la regeneración de las especies y modificar la composición futura de los ecosistemas de montaña. El trabajo ha sido publicado en la revista Journal of Vegetation Science, de gran impacto en su área del conocimiento.
El estudio ha sido desarrollado por el Laboratorio de Vegetación y Biodiversidad del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) –Universidad de Oviedo-CSIC- Principado de Asturias– y analiza los factores que condicionan la germinación de especies propias de dos grandes tipos de hábitats alpinos presentes en la Cordillera Cantábrica: los mediterráneos y los templados.
Las comunidades vegetales de alta montaña están experimentando cambios en su composición, un fenómeno que podría estar relacionado con alteraciones en el éxito reproductivo de las especies. En este contexto, conocer qué señales ambientales favorecen o limitan la germinación resulta esencial para prever la respuesta de estos ecosistemas ante escenarios climáticos futuros.
Para ello, el equipo investigador sometió semillas de 56 especies alpinas a distintos tratamientos experimentales. En una primera fase, las semillas permanecieron durante cinco meses en condiciones de estratificación fría, reproduciendo el periodo que habitualmente pasan bajo la nieve. Posteriormente, evaluó la influencia de factores como la disponibilidad de agua, la luz y la temperatura sobre la germinación.
Dos hábitats, varias diferencias
Los resultados muestran que la principal diferencia entre los dos tipos de hábitats se encuentra en la respuesta al frío. Las especies de ambientes alpinos mediterráneos registraron porcentajes de germinación significativamente más elevados tras la estratificación que las especies procedentes de hábitats alpinos templados. Por el contrario, ambos grupos reaccionaron de forma similar ante la falta de agua y de luz, factores que redujeron notablemente la germinación.
Clara Espinosa del Alba, primera autora del trabajo y doctorada por la Universidad de Oviedo, explica que “los resultados muestran que, aunque los requerimientos de germinación son específicos de cada especie, las condiciones climáticas del hábitat también desempeñan un papel determinante”. La investigadora añade que “comprender estas diferencias es fundamental para anticipar cómo responderán las comunidades alpinas a los cambios ambientales previstos durante las próximas décadas”.
El estudio plantea que, en escenarios caracterizados por inviernos más cálidos y una menor cobertura nival, podrían verse favorecidas las especies capaces de germinar con menores necesidades de estratificación fría y con una mayor tolerancia a la escasez de agua. Por el contrario, las especies más dependientes de largos periodos de frío y de una mayor disponibilidad hídrica podrían experimentar mayores dificultades para regenerarse.
“En el caso de la Cordillera Cantábrica, nuestros resultados sugieren que las especies asociadas a los hábitats alpinos templados podrían verse especialmente afectadas por la reducción de la nieve prevista en los escenarios de cambio climático”, señala Espinosa del Alba.
Este estudio forma parte de la tesis doctoral de esta investigadora y se ha desarrollado en el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), en colaboración con la Universidad de Bohemia del Sur (República Checa) y el Jardín Botánico Atlántico de Gijón. El trabajo se enmarca en la línea de investigación sobre el nicho de regeneración por semillas del Grupo de Investigación Consolidado Laboratorio de Vegetación y Biodiversidad de la Universidad de Oviedo y forma parte del proyecto SEEDALP, liderado por el profesor de Botánica Borja Jiménez-Alfaro. El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado por la Agencia Sekuens.

