Según los datos oficiales del Gobierno de Asturias recogidos en su web sobre contaminación atmosférica y calidad del aire (de acuerdo a la obligación establecida en la Directiva 2008/50/CE y el RD 102/2011), en la estación de control de calidad del aire de Trubia se registró ayer un pico de 34,6 µg/m3 de este peligroso contaminante y valores elevados durante toda esta noche.
La OMS recomienda no exponerse a ninguna concentración de este hidrocarburo ya que, debido a su alto potencial cancerígeno, no encuentra ningún nivel de concentración de benceno en el aire por debajo del cual no se prevean consecuencias adversas para la salud. La Directiva Europea 2024/2881 establece un valor límite de 3,4 µg/m3 de media anual. Este valor supera los límites horarios marcados por el Gobierno de Asturias para las emisiones puntuales del Plan acción corto plazo de reducción del benceno en Trubia que fija en 33,3 µg/m³ de media horaria.
Hay que recordar que Oviedo presenta desde que en 2016 se empezaron a registrar los valores de benceno en la estación de control del aire de Trubia los peores datos de Asturias de este contaminante, valor que antes seguramente sería peor pero que de forma intencionada el Principado escondía.
El benceno es un compuesto orgánico potencialmente carcinogénico que, tras ser inhalado y después de exposiciones prolongadas, puede ocasionar graves efectos sobre la salud humana, ya que afecta al sistema nervioso central y a la normal producción de células sanguíneas, puede deteriorar el sistema inmunitario y dañar el material genético celular, lo que a su vez puede originar determinados tipos de cáncer (leucemia) así como malformaciones congénitas.
Según se recoge en el RD 34/2023 “cuando se supere o se prevea que se va a superar el umbral de información o de alerta del anexo, las administraciones competentes adoptarán las medidas necesarias de urgencia e informarán a la población”. Lo que ni el Principado ni el Ayuntamiento han hecho.
En la actualidad, la cantidad y calidad de estudios que demuestran cómo afecta la contaminación ambiental a la salud personal, al desarrollo del cerebro y a la calidad de vida de una población, no pueden ser obviados por una clase dirigente que no toma las suficientes medidas, poniendo en peligro a la población.
Debido a la situación de urgencia climática en la que nos encontramos, conocemos mejor tanto las fuentes de emisión de la contaminación atmosférica como la contribución de los contaminantes del aire a la carga mundial de morbilidad. La omisión de responsabilidades ante este problema de salud pública es una actitud injustificable.

