El partido entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo, correspondiente a la jornada 23 de LALIGA EA SPORTS y previsto para este sábado 7 de febrero a las 14:00 horas en el Estadio de Vallecas, ha sido aplazado de forma oficial por decisión de LALIGA debido al mal estado del terreno de juego, que no garantiza la seguridad de los futbolistas.
Según ha informado la patronal del fútbol profesional en un comunicado, la suspensión se ha producido tras constatarse que el césped no reunía las condiciones necesarias para la disputa del encuentro. La decisión responde al objetivo prioritario de preservar la integridad física de los jugadores, un criterio que ha sido compartido tanto por el organismo organizador como por el club local.
Desde el Rayo Vallecano han explicado que, a lo largo de esta misma semana, el club llevó a cabo un cambio completo del césped del estadio con el fin de que el partido pudiera celebrarse con normalidad. Sin embargo, las condiciones meteorológicas adversas, con lluvias persistentes durante los trabajos y previsiones de continuidad durante la jornada del sábado, impidieron que el terreno de juego alcanzase el estado óptimo requerido.
Durante todo el proceso, LALIGA mantuvo una supervisión constante de las labores de adecuación del campo, trabajando de manera coordinada con el club madrileño y apurando hasta el último momento todas las opciones posibles para la disputa del encuentro. Finalmente, la evolución negativa del césped y la previsión meteorológica obligaron a tomar la decisión de aplazar el choque.
Por su parte, el Real Oviedo expresó públicamente su solidaridad y empatía con la plantilla, el cuerpo técnico y la afición del Rayo Vallecano, en un contexto marcado además por la situación laboral de los futbolistas, hecha pública por la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) en la jornada previa. El club azul reconoció también que los organismos competentes hayan priorizado la seguridad de los jugadores como un principio irrenunciable.
No obstante, la entidad ovetense mostró su profundo malestar por las consecuencias del aplazamiento, al producirse una vez realizado el desplazamiento del equipo. El club considera que la suspensión supone un perjuicio deportivo, organizativo y económico, tanto para la plantilla como para sus aficionados y los medios de comunicación que tenían previsto cubrir el encuentro.
En su comunicado, el Real Oviedo subrayó además que la alteración de las condiciones de disponibilidad de jugadores puede afectar directamente a la equidad competitiva, teniendo en cuenta la situación clasificatoria y la importancia de los puntos en juego. Por este motivo, anunció que estudiará posibles acciones reglamentarias ante los organismos competentes para salvaguardar sus intereses.
De acuerdo con la normativa vigente, LALIGA establecerá en los próximos días un plazo para que los clubes presenten propuestas de nueva fecha para la celebración del partido aplazado.

